Colectivo Destacado - CAUCE (Español)
¿Cómo se conocieron? ¿El Colectivo tuvo algo que ver en ese encuentro? ¿Qué rol jugó Jackson Wild en general?
Nos conocimos a lo largo de nuestras carreras en espacios de festivales e industria, porque los tres compartíamos una visión muy similar sobre el documental de naturaleza, la coexistencia y el impacto que puede tener en las comunidades con las que trabajamos. Jackson Wild jugó un papel clave y articulador en ese proceso.
Además, estábamos en momentos parecidos de nuestras trayectorias profesionales y lo que queríamos crear resonaba mucho entre nosotros. Y, como suele pasar en estos grandes encuentros internacionales, entre latinoamericanos se genera una química casi inmediata: nos reconocemos, conectamos rápido y nos volvemos amigos enseguida.
Eso fue ocurriendo en distintos momentos a lo largo de los últimos años entre los tres, y de esa amistad y complicidad terminó naciendo CAUCE.
¿Qué los inspiró a formar CAUCE? ¿Cuales son sus objetivos y las metas que buscan alcanzar con CAUCE?
Lo que nos inspiró a formar CAUCE fue el enorme potencial que vemos en las historias del mundo natural en Latinoamérica y en el mercado latino en general. Por un lado, la industria global todavía no termina de reconocer la fuerza de las historias contadas en español para el público latino —y su diáspora—; y por otro, el propio mercado latinoamericano muchas veces no percibe el valor de las historias de naturaleza para sus audiencias.
En ese desencaje es donde vemos una gran oportunidad. El mercado hispanohablante es uno de los de mayor crecimiento dentro de las industrias culturales —en la música, el cine y las series—, y creemos que, siendo Latinoamérica una de las regiones más biodiversas del planeta, el potencial es inmenso. Ahí es donde queremos entrar como CAUCE.
Nos preguntamos: ¿cómo crear historias para un público hispanohablante que hoy está claramente desatendido? Creemos que no se trata solo de traducir contenidos, sino de pensar desde los códigos culturales, el humor y la relación con la naturaleza que caracterizan a los latinoamericanos, y construir narrativas desde ese lugar.
3. ¿Cómo se convirtieron los tres en Exploradores de National Geographic y es algo que le recomendarían a otras personas en este campo o profesión? ¿De qué manera ha impactado sus carreras?
Los tres nos convertimos en Exploradores de National Geographic a través de distintos cortometrajes documentales, pero todos centrados en historias sobre comunidades y su relación con el entorno natural.
En el caso de Lucía, fue con un proyecto llamado Shirampari, que cuenta la historia de un niño ashéninka en la Amazonía peruana y su travesía para pescar un bagre gigante como parte de su camino hacia la adultez. En el caso de Samuel, con el corto Heat, que retrata a una familia migrante en Texas enfrentando una de las temporadas de calor más intensas de la historia reciente. Y en el caso de Ángel, a través de un cortometraje en proceso de finalización titulado Balam, que explora la coexistencia entre productores ganaderos y jaguares en la Península de Yucatán en México.
Al darnos cuenta de cuánto se parecían nuestros intereses y enfoques narrativos, vimos también la oportunidad de aliarnos y comenzar a desarrollar y producir proyectos en conjunto.
4. ¿Cuáles son tres cosas que les entusiasma sobre el estado actual de la industria de los medios de naturaleza y conservación en América Latina?
América Latina ha venido construyendo en los últimos años un enorme apetito por consumir contenidos documentales y de no ficción. A esto se suma un profundo sentido de pertenencia, identidad y orgullo por nuestras culturas y nuestro idioma, lo que ha llevado a que los hábitos de consumo audiovisual comiencen a acercarse cada vez más a lo creado desde y para la región.
Este proceso que se ha venido gestando plantea hoy un terreno fértil para la producción y distribución de contenidos de no ficción sobre naturaleza y conservación, y converge además con un momento excepcional para América Latina dentro de las industrias culturales. El creciente interés global por entender mejor las culturas de la región ha permitido que nuevas audiencias descubran la fuerza de nuestras historias, nuestra biodiversidad, nuestros retos y el enorme mercado que representamos.
Por otro lado, vivimos también un momento de enorme ebullición creativa en torno a las historias de naturaleza y conservación en América Latina. Existe una gran calidad técnica y un compromiso genuino por parte de los creadores latinoamericanos para contar las historias que suceden en esta parte del mundo.
En ese contexto, cineastas, artistas y storytellers están decididos a ocupar un espacio relevante dentro de la industria global de contenidos de naturaleza. Este impulso surge de reconocer que somos un territorio donde convergen historias de resistencia, esperanza y transformación que hoy se posicionan en el frontline de los esfuerzos por revertir la crisis ambiental global.
El cóctel de elementos que se ha gestado en Latinoamérica nos coloca en un momento ideal para dar el siguiente paso. Queremos que CAUCE, junto a otros actores clave como Santiago Wild, Jackson Wild, NatGeo y diversas plataformas aliadas, funcione como un catalizador para impulsar este movimiento. Creemos que esta disposición por contar historias viene acompañada de una profunda voluntad de generar impacto real en las comunidades, provocar cambios positivos y afrontar con seriedad los desafíos ambientales que enfrentamos a escala global.
Así que podríamos resumir este momento en tres grandes puntos:
El creciente apetito de las audiencias globales por descubrir las voces y maravillas de América Latina.
La solidez narrativa y técnica de los storytellers latinoamericanos.
La determinación y deseo colectivo de los storytellers Latinxs por ocupar un espacio relevante dentro de la industria de contenidos de naturaleza y conservación.
¿De qué se sienten más orgullosos en este momento a nivel personal y/o profesional?
Si bien los tres estamos atravesando un momento importante en nuestras carreras individuales —Lucía y Samuel estrenando cortometrajes en festivales de alto prestigio internacional, y Ángel iniciando la ruta de festivales con un largometraje y un cortometraje, además de que cada uno se encuentra actualmente en proceso de producción de un largometraje—, sentimos que CAUCE ha sido el espacio que nos ha permitido construir comunidad con otros creadores latinoamericanos y funcionar como un puente entre storytellers y players de la industria.
Nos sentimos profundamente orgullosos de irnos consolidando como un punto de referencia tanto para los creadores de historia natural en América Latina como para los actores globales interesados en desarrollar contenidos en la región. Al mismo tiempo, nos entusiasma formar parte de los movimientos e iniciativas que hoy buscan fortalecer la integración entre comunidades audiovisuales del sur global.
En ese sentido, CAUCE se ha convertido en un proyecto bandera para nosotros: un espacio desde donde podemos seguir empujando barreras, abrir caminos para nuevas generaciones de cineastas y storytellers, y navegar con esperanza y optimismo estos tiempos complejos y cambiantes para la industria audiovisual y el mundo.
¿Qué desafíos han enfrentado o superado dentro de esta industria?
Como contexto, es importante dimensionar que la industria de producción de contenidos de naturaleza e historia natural ha estado históricamente monopolizada por países de habla inglesa, que durante mucho tiempo entendieron que su audiencia era esencialmente angloparlante. Afortunadamente, en años recientes estos paradigmas han comenzado a desdibujarse, abriendo cada vez más espacios para cuestionar estos enfoques e imaginar nuevas formas de producir y pensar el contenido de historia natural desde perspectivas más diversas y globales. Sin embargo, luchar contra una concepción tan internalizada dentro de la industria ha sido un desafío importante.
Por otro lado —y quizás como consecuencia de esa misma dinámica— los players latinoamericanos, tanto del ámbito público como privado, rara vez han considerado la producción de contenidos de naturaleza como un segmento estratégico en el que valga la pena invertir o apostar a largo plazo. Parte del camino ha consistido también en dialogar y convencer a estos actores de la estabilidad, el alcance y el enorme mercado global que representa la historia natural. Nuestra primera experiencia en Jackson Wild nos abrió la puerta a un universo creativo y de producción que, desde Latinoamérica, no imaginábamos que existía con tal magnitud: un ecosistema sólido, articulado y vibrante en el que como latinoamericanos aún no teníamos una presencia suficientemente fuerte y nutrida.
Afortunadamente para avanzar con mayor asertividad en este recorrido hemos recibido un acompañamiento invaluable gracias a nuestra participación en el Field Ready Program de National Geographic, que se ha traducido en mentorías y apoyo de profesionales extraordinarios de National Geographic, Talesmith, Plimsoll, Nutopia y otras instituciones y productoras que creen en el potencial de CAUCE como un espacio pionero para dinamizar el ecosistema de producción de contenidos de historia natural en América Latina. Y, por supuesto, seguimos inspirados por quienes llegaron antes que nosotros —profesionales latinoamericanos como René Araneda— que abrieron camino en condiciones mucho más complejas y que durante años han representado a nuestra región en estos espacios, motivándonos a seguir avanzando.
¿En qué han estado trabajando recientemente o en qué están trabajando actualmente dentro de CAUCE?
Durante el último año hemos construido un slate sólido que abarca series episódicas, largometrajes y piezas digitales — proyectos que exploran todo el espectro de lo que hoy puede ser el género de historia natural. Algunos, como Coyote Nation, dialogan con formatos reconocibles del wildlife tradicional, lo que nos permite insertarnos con claridad en espacios de broadcast y plataformas existentes. Otros se mueven hacia territorios híbridos o formalmente innovadores, ampliando lo que puede significar contar historias de naturaleza desde una perspectiva latinoamericana.
La estrategia es deliberada. Queremos hablar el lenguaje de programadores y comisionados — pero ofrecer algo distintivo dentro de ese marco.
Gran parte de nuestro trabajo reciente ha consistido en compartir y refinar estos proyectos junto a distintos actores del ecosistema: broadcasters, productoras, ONGs, científicos y aliados de impacto. Estas conversaciones no solo fortalecen los proyectos creativamente y los preparan para el mercado; también nos permiten identificar con mayor precisión ese punto de equilibrio entre innovación y viabilidad.
Estamos operando en un momento de contracción y cautela en la industria. Pero también lo entendemos como una oportunidad. A medida que cambian los modelos de financiamiento y los hábitos de consumo, replicar fórmulas establecidas se vuelve cada vez menos sostenible. CAUCE no busca ser una entidad reactiva. Nos interesa construir la estructura que permita desarrollar historias culturalmente arraigadas, formalmente ambiciosas y orientadas al futuro — historias atravesadas por nuestros propios códigos visuales, humor, tradiciones filosóficas y ritmos narrativos.
Paralelamente, estamos consolidando CAUCE como una marca con una postura clara: rigor cientifico, especificidad cultural, profundidad intelectual y sostenibilidad a largo plazo para los realizadores de nuestra región. En última instancia, nuestra meta no es solo producir películas y TV, sino contribuir a repensar la cadena que va del desarrollo a la distribución, para que los creadores latinoamericanos puedan construir trayectorias dignas y sostenibles dentro del espacio de la historia natural.
Ese es el trabajo hoy: construir proyectos, construir alianzas y construir una estructura que permita que ambos perduren.
¿Qué viene a futuro para CAUCE y de qué manera otras personas pueden involucrarse o apoyar su trabajo?
Hemos estado pensando CAUCE por etapas.
El primer año fue sobre visibilidad y convicción. Necesitábamos hacer saber que existimos — y poner a prueba, con confianza, si realmente había apetito por este tipo de visión. No solo por proyectos individuales, sino por un movimiento en torno a cómo las historias de historia natural desde América Latina pueden desarrollarse y posicionarse globalmente. Lo que encontramos fue claro: sí hay apetito. Y hay personas que quieren construir esto junto a nosotros.
La segunda etapa ha sido sobre posicionamiento y refinamiento. Entender exactamente dónde nos situamos en el mercado. Afilar nuestros servicios. Poner a prueba nuestro slate. Ha sido un trabajo de laboratorio — conversaciones semanales entre los tres, desarmando ideas y volviéndolas a armar, preguntándonos “¿qué pasaría si…?” y tensionando los proyectos desde todos los ángulos. Ese trabajo transversal de desarrollo — generación de ideas, refinamiento y testeo — es realmente el corazón de CAUCE.
Lo que viene ahora es llevar estos proyectos plenamente al mercado y hacer que todo el esfuerzo sea sostenible.
Al inicio, decidimos limitar intencionalmente el alcance de CAUCE al desarrollo y la incubación. Cada uno de nosotros dirige productoras en sus respectivos países, y llevamos más de una década produciendo en distintos continentes. Queríamos que CAUCE tuviera un enfoque claro — no diluirlo intentando hacerlo todo al mismo tiempo.
Pero este año nos dejó algo claro: para demostrar verdaderamente el tipo de trabajo que queremos ver en el mundo, también tenemos que crearlo bajo el sello CAUCE y con nuestro enfoque propio. Eso implica volver a la sala de guion y también detrás de cámara. Cada uno de nosotros tiene una voz autoral distintiva, y hacer cine sigue siendo lo que mejor sabemos hacer. Integrar ese músculo creativo a CAUCE fortalece nuestra propuesta y reafirma que no solo desarrollamos ideas — sabemos ejecutarlas en el territorio y fuera de él.
Otra prioridad para el próximo año es lanzar un laboratorio presencial para narradores latinoamericanos del mundo natural, que esperamos realizar en México. La idea es construir un espacio pedagógico basado en lo que consideramos el enfoque distintivo de CAUCE — riguroso, culturalmente situado, formalmente ambicioso y consciente del mercado, pero no limitado por él.
En términos de colaboración, estamos trabajando para construir una vía más estructurada de recepción y desarrollo de ideas. Durante el último año, mucho de nuestro trabajo ha ocurrido de manera orgánica: encontrándonos con cineastas, responsables de contenidos, programadores y tomadores de decisión en laboratorios y festivales; organizando cafés virtuales; escuchando, intercambiando miradas, afinando intuiciones, soñando en conjunto. Ahora queremos darle forma a ese impulso. Sistematizarlo para ampliar la red en todo el continente y su diáspora, identificar las ideas más potentes y acompañarlas dentro de nuestro marco de desarrollo con mayor rigor y proyección internacional. Para que este paso sea posible a la escala que imaginamos, estamos abriendo la puerta a aliados estratégicos — inversionistas, filántropos, instituciones y compañías que comprendan que apostar por el desarrollo temprano y por la construcción de ecosistema es una manera concreta de influir en el futuro del relato ambiental desde América Latina.
Por ahora, todo sigue comenzando de forma sencilla: escribirnos y agendar un café virtual. Muchas de nuestras colaboraciones más sólidas nacieron así — con una conversación honesta, un cafecito o una chela de por medio. Pero también estamos listos para dar el siguiente paso: entablar diálogos más estructurales con quienes quieran invertir, patrocinar o co-construir esta visión a largo plazo. Creemos que fortalecer esta plataforma no solo consolida a CAUCE; fortalece a toda una generación de narradores y responde a una audiencia que está lista para descubrir nuevas formas de contar la naturaleza desde nuestra región.